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Discurso
de Fidel Castro, el 28 de septiembre de 1973. La Habana, Plaza de
la Revolución.
Señora Hortensia Bussi, viuda de
Allende;
Señora Beatriz Allende;
Compañeros dirigentes del Partido y del Gobierno;
Compañeros y compañeras:
No vamos a disputar por las
banderas. Esta es la única vez en que las banderas se pliegan por
mandato del pueblo (APLAUSOS).
Este aniversario de los Comités de
Defensa de la Revolución se ha dedicado al recuerdo del presidente
Allende y a la solidaridad con el pueblo de Chile (APLAUSOS). Y
nuestro pueblo, expresando su profundo afecto al presidente
Allende y su profundo espíritu revolucionario, ha respondido
colmando esta Plaza en número superior a ninguna otra
concentración anterior.
Hace apenas diez meses, el 13 de
diciembre de 1972, en esta misma Plaza nuestro pueblo tuvo el
último encuentro con el presidente Allende (APLAUSOS). Cientos de
miles de cubanos se reunieron con él en esta Plaza para escuchar
sus magníficas palabras y para expresar nuestra confianza,
nuestras simpatías y nuestro apoyo al presidente Allende y al
proceso revolucionario de Chile (APLAUSOS); para expresar nuestra
decisión de apoyarlo en la medida de nuestras fuerzas, demostrada
en aquella ocasión con un gesto que nosotros sabemos que caló
profundamente en el corazón del presidente Allende, que fue
aquella decisión de quitarnos un poco de nuestro propio alimento
para enviárselo al pueblo chileno (APLAUSOS).
Recordamos cuán feliz se sentía el
Presidente en aquellos breves días en que nos visitó, porque se
sentía entre amigos, se sentía entre verdaderos hermanos, se
sentía en familia.
Profunda impresión le causó aquel
recibimiento multitudinario, a pesar de la hora, a pesar de que el
pueblo se había movilizado para recibirlo por la mañana, cambió la
hora de llegada, y aun de noche las calles de nuestra ciudad se
llenaron del entusiasmo de nuestros hombres y mujeres para
recibirlo, para saludarlo y para vitorearlo.
Podríamos decir que en los tres años de intenso esfuerzo, de gran
tensión, en el Gobierno, aquellos tres o cuatro días fueron para
él como un sedativo.
Y todos recordamos cómo en aquella
visita, en su carácter de Presidente de la República de Chile, no
olvidó a nadie, no dejó de visitar a ningún amigo. Hombre
profundamente humano, encontró tiempo para recorrer todos aquellos
lugares donde había estado, donde había residido en sus numerosas
visitas a nuestra patria cuando todavía no era Presidente de Chile.
Y a todos los compañeros que lo atendieron alguna vez fue a verlos,
a darles las gracias y a expresarles su reconocimiento.
Esa es la imagen que nosotros
recordamos de aquel hombre humano, de aquel hombre decente, de
aquel hombre honrado, de aquel hombre firme, de aquel amigo leal
que fue el presidente Salvador Allende (APLAUSOS).
Y en esta misma Plaza nos dio la
convicción de que él sabría comportarse revolucionariamente en las
horas críticas, y en esta misma Plaza nos dijo que a la violencia
contrarrevolucionaria, el pueblo chileno respondería con la
violencia revolucionaria! (APLAUSOS)
La figura del presidente Allende y
el proceso revolucionario chileno despertaron profundas simpatías
e interés en todo el mundo.
En Chile se desarrollaba por
primera vez en la historia una experiencia nueva: el intento de
llevar a cabo la revolución por las vías pacíficas, por los
caminos legales. Y en ese esfuerzo encontró la comprensión y el
apoyo de todo el mundo, no solo del movimiento comunista
internacional, sino de muy diferentes tendencias políticas.
Digamos que encontró el reconocimiento incluso de aquellos que no
eran marxista-leninistas.
Y nuestro Partido, nuestro pueblo
�a pesar de que nosotros habíamos hecho la revolución por caminos
diferentes�, y todos los pueblos revolucionarios del mundo le
dieron el apoyo, nosotros no vacilamos en un solo instante, porque
comprendíamos que en Chile se daba la posibilidad de obtener un
triunfo electoral, a pesar de todos los recursos del imperialismo
y de las clases dominantes, a pesar de todas las circunstancias
adversas. Y no vacilamos en el año 1970 en exponer públicamente
nuestra comprensión y nuestro apoyo al esfuerzo que la izquierda
chilena realizaba para triunfar en las elecciones de aquel año.
Y se produjo efectivamente una
victoria electoral. La izquierda, la Unidad Popular, con su
programa social y político, obtuvo un triunfo en las urnas.
Claro que aquello no significaba
el triunfo de una revolución; significaba el acceso a
importantísimas posiciones de poder por las vías legales y
pacíficas.
No era, sin embargo, una tarea
fácil la que tenía delante el presidente Allende. Desde el primer
instante se iniciaron las conspiraciones. Se trató de evitar su
ascenso a la presidencia después de las elecciones. El
imperialismo y sus agencias �la CIA y las compañías
multinacionales� conspiraron para evitar que Salvador Allende
fuera Presidente de la República. Incluso asesinaron al Jefe del
Ejército de Chile para impedirlo.
El propio presidente Frei, hombre
soberbio y profundamente reaccionario (ABUCHEOS), no se resignaba
a que Salvador Allende ocupara la Presidencia de la República,
como lo había determinado el voto popular. Pero a pesar de todas
esas conspiraciones, a pesar de los esfuerzos del imperialismo,
Salvador Allende, en nombre de la Unidad Popular, tomó posesión de
la Presidencia de la República.
Pero, ¿con qué problemas se
encontró? Se encontró, en primer lugar, con que el aparato estatal
burgués estaba intacto; se encontró con unas fuerzas armadas que
se llamaban apolíticas, institucionales, es decir, aparentemente
neutras en el proceso revolucionario; se encontró con aquel
Parlamento burgués, donde una mayoría de sus miembros respondía a
las clases dominantes; se encontró con un sistema judicial que
respondía por entero a los reaccionarios. Y dentro de aquellas
circunstancias se veía obligado a realizar sus tareas de gobierno.
Pero se encontró también con que la economía del país estaba
totalmente en quiebra, con que el Estado chileno debía 4 000
millones de dólares.
Esas enormes deudas eran
consecuencia de la política imperialista, eran consecuencia de los
manejos de Estados Unidos, tratando de crear una vitrina con el
gobierno de la Democracia Cristiana para enfrentar y frenar el
avance del movimiento social.
Le concedieron a Chile enormes
créditos cuando Frei era presidente. Pero no créditos para
desarrollar el país, sino créditos para gastos suntuarios: para
comprar automóviles, para comprar televisores, refrigeradores, y
todo tipo de artículos suntuarios, que dieran una imagen de
progreso y de bienestar durante el gobierno de la Democracia
Cristiana.
El presidente Allende se encontró
con un país terriblemente endeudado; un país donde el imperialismo
había introducido sus costumbres, sus hábitos de consumo; un país
donde los medios de divulgación masivos �la prensa, la televisión
y la radio� estaban en manos de la oligarquía y de la reacción. Y
además, coincidiendo con un instante en que el precio del cobre
bajaba de 75 centavos a 48 centavos la libra.
Pero como además había
urgentísimas necesidades populares que atender, puesto que existía
un enorme desempleo, y era necesario buscar solución al problema
de los desempleados, y era necesario atender las necesidades más
urgentes del pueblo, las demandas más sentidas de la población, el
Gobierno de la Unidad Popular se encontró con enormes obstáculos
económicos en su camino.
Cuando comenzaron a aplicar la
reforma agraria, los latifundistas y los burgueses agrarios se
dieron de inmediato a la tarea de sabotear la producción agrícola.
Los burgueses, propietarios de los centros de distribución,
propietarios de los almacenes, y propietarios de las tiendas, se
dieron a la tarea de acaparar las mercancías y sabotear al
Gobierno de la Unidad Popular.
El imperialismo, tan pronto se
aprobó la nacionalización de las empresas de cobre �empresas que
eran propiedades yankis: empresas que habían extraído miles y
miles de millones del trabajo y del sudor del pueblo chileno�
inmediatamente congeló todos los créditos de todos los organismos
internacionales al Gobierno chileno, y se dio a la tarea de
asfixiar la economía de Chile.
Esas fueron las enormes
dificultades que el presidente Allende se encontró al llegar al
poder.
Los partidos políticos burgueses,
esencialmente el Partido Nacional y el Partido Demócrata Cristiano,
orientado por una dirigencia reaccionaria, se dieron a la tarea,
en complicidad con el imperialismo y con las clases reaccionarias
y con la prensa reaccionaria, de obstaculizar por todos los medios
la gestión del presidente Allende.
Y virtualmente no lo dejaban
gobernar; virtualmente mantenían al gobierno con las manos atadas,
para impedir su gestión.
Esos tres años de Gobierno de la
Unidad Popular fueron realmente tres años de lucha, de
dificultades, de agonía, para poder llevar adelante el programa. Y
junto a eso, unas Fuerzas Armadas �repito� que se llamaban
apolíticas e institucionales.
Fueron tres años de conjura tras
conjura, de conspiración tras conspiración. Las clases dominantes
reaccionaron como era de esperarse, ellas y sus partidos. Los
gremios de propietarios, de comerciantes, e incluso gremios de
profesionales, integrados por ese tipo de profesional que nosotros
conocimos aquí, en su mayoría al servicio de las clases dominantes,
sabotearon las tareas del gobierno: decretaban paros y huelgas con
carácter indefinido, y más de una vez paralizaron el país.
Y no solo eso, sino que hacían
constantes llamados a las Fuerzas Armadas para derrocar al
Gobierno de la Unidad Popular.
Y en medio de esas enormes
dificultades se realizaba la gestión del presidente Allende. Y en
medio de esas dificultades trató de hacer e hizo muchas cosas por
el pueblo chileno. Y al menos en estos tres años el pueblo chileno,
en especial sus obreros y sus campesinos, comprendieron que allí,
en la presidencia de la República, no estaba un representante de
los oligarcas, de los terratenientes y de los burgueses, sino un
representante de los humildes, de los trabajadores: ¡un verdadero
representante del pueblo, que luchaba por él, a pesar de las
enormes dificultades que tenía delante! (APLAUSOS)
El presidente Allende comprendía
las dificultades y vislumbraba los peligros; veía nacer el
fascismo, veía sucederse las conspiraciones unas tras otras. Y
frente a aquel conjunto de fuerzas creadas y alentadas por el
imperialismo, solo le quedaba aquella disposición de ánimo,
aquella decisión de defender el proceso al precio de su propia
vida (APLAUSOS).
Recordamos aquella tarde en un
estadio de la ciudad de Santiago, donde se efectuaba un acto de
despedida a la delegación cubana, y las palabras que en esa
ocasión, de manera terminante y categórica, expresó el Presidente.
Fue el 4 de diciembre de 1971:
Se los digo
con calma, con absoluta tranquilidad: yo no tengo pasta de apóstol
ni tengo pasta de Mesías. No tengo condiciones de mártir. Soy un
luchador social que cumple una tarea, la tarea que el pueblo me ha
dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la
historia y desconocer a la voluntad mayoritaria de Chile: sin
tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan: dejaré
la Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera (APLAUSOS).
Que lo sepan,
que lo oigan, que se les grabe profundamente: defenderé esta
Revolución Chilena y defenderé el Gobierno Popular, porque es el
mandato que el pueblo me ha entregado (APLAUSOS). No tengo otra
alternativa. Solo acribillándome a balazos podrán impedir la
voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo (APLAUSOS).
Y esas mismas palabras las repitió
al otro día, en el diálogo que sostuvimos con el periodista
Augusto Olivares, parte del cual ustedes acaban de escuchar aquí.
Pero aquellas palabras no eran
simple retórica. Aquellas palabras demostraban la voluntad y la
decisión de un hombre de honor (APLAUSOS).
¡Y Salvador Allende cumplió su
palabra en forma dramática e impresionante! (APLAUSOS)
Los fascistas han tratado de
ocultar al mundo lo que ocurrió el 11 de septiembre. Nosotros,
reuniendo el testimonio de los que estuvieron con el Presidente
aquella mañana y reuniendo los datos de algunos sobrevivientes,
hemos reconstruido lo que ocurrió el 11 de septiembre alrededor
del presidente Allende (APLAUSOS), y lo vamos a exponer aquí en el
día de hoy, en forma breve y sintética. Una parte de esos hechos
la hemos escuchado de labios de su propia hija en la tarde de hoy,
que nos expresó con claridad todo lo que ella vivió aquella mañana
junto a su padre (APLAUSOS), y que reflejaban esencialmente el
aspecto humano del presidente Allende, su preocupación por los
compañeros que estaban desarmados, su preocupación por las mujeres
que podían morir allí inútilmente, consciente de la necesidad de
que la lucha futura dispusiera de conductores y dispusiera de
cuadros. ¡Y cuánta razón tenía!
Si la compañera Beatriz Allende
hubiese muerto aquel día en el Palacio de la Moneda, este millón
de personas, y la opinión pública internacional, no habrían tenido
la oportunidad de conocer aquellos gestos, aquellas preocupaciones,
aquellas inquietudes, sobre todo la inquietud por la unidad de las
fuerzas revolucionarias, aquel llamado a la unión, aquellos
sentimientos y aquella inquebrantable decisión de luchar hasta
morir del presidente Allende defendiendo su justa causa (APLAUSOS).
Hemos podido conocer por sus
palabras cuál fue la actitud y la disposición de ánimo del
presidente Allende aquel día.
Nosotros nos vamos a referir
esencialmente al carácter de combatiente y de soldado de la
revolución del presidente Allende el 11 de septiembre.
A las 6:20 de la mañana de ese día,
el Presidente recibió una llamada telefónica en su residencia de
Tomás Moro informándole del golpe militar en desarrollo. De
inmediato pone en estado de alerta a los hombres de su guardia
personal y toma la firme decisión de trasladarse al Palacio de La
Moneda para defender, desde su puesto de Presidente de la
República, al Gobierno de la Unidad Popular. Lo acompaña una
escolta de 23 hombres, armados con 23 fusiles automáticos, dos
ametralladoras calibre 30 y tres bazookas, que se traslada con el
Presidente en cuatro automóviles y una camioneta al palacio
Presidencial, donde llegan a las 7:30 de la mañana.
Portando su fusil automático, el
Presidente, acompañado por la escolta, penetró por la puerta
principal de La Moneda. A esa hora la protección habitual de
carabineros se mantenía normal en el Palacio.
Ya en el interior se reunió con
los hombres que lo acompañaban, les informó de la gravedad de la
situación y su decisión de combatir hasta la muerte defendiendo al
gobierno constitucional, legítimo y popular de Chile frente al
golpe fascista, analizó los efectivos disponibles y dictó las
primeras instrucciones para la defensa de Palacio.
Siete miembros del Cuerpo de
Investigaciones arribaron para sumarse a los defensores. Las
postas de carabineros, mientras tanto, se mantenían en sus puestos
y algunos adoptaban medidas para la defensa del edificio. Un
pequeño grupo de la escolta personal custodia la entrada del
despacho presidencial con instrucciones de no dejar pasar ningún
militar armado, para evitar una traición.
En el espacio de una hora se
dirige tres veces por radio al pueblo expresando su voluntad de
resistir.
Pasadas las 8:15, por los
citófonos de Palacio, la Junta fascista conmina al Presidente a la
rendición y la renuncia de su cargo, ofreciéndole un transporte
aéreo para abandonar el país en compañía de sus familiares y
colaboradores.
El Presidente les responde que
"como generales traidores que son no conocen a los hombres de
honor" y rechaza indignado el ultimátum (APLAUSOS).
El Presidente sostiene en su
despacho una breve reunión con varios altos oficiales del Cuerpo
de Carabineros que habían acudido a Palacio, los cuales rehusan
cobardemente en aquel instante defender al Gobierno. El Presidente
los reprocha duramente y los despide con desprecio, conminándolos
a que abandonen de inmediato el lugar. Mientras se efectuaba esta
reunión con los jefes de Carabineros llegaron los tres edecanes
militares; el Presidente les expresa que no era momento para
confiar en los uniformados y les pide que se retiren de La Moneda.
No obstante, el Presidente se despide con afecto del comandante
Sánchez, que había sido su eficiente Edecán por la Fuerza Aérea
durante varios años.
Minutos después de retirarse los
edecanes y los altos oficiales de los Carabineros, el Teniente
Jefe a cargo de la Guarnición de Carabineros del Palacio
Presidencial, obedeciendo órdenes de su jefatura, instruye a un
carabinero que recorra el edificio impartiendo la orden de
retirarse a los miembros de la guarnición, los cuales comienzan de
inmediato a abandonar La Moneda, llevándose parte de su armamento.
Lo mismo hacen los carros blindados de carabineros, que hasta ese
instante estaban en posiciones de defensa del Palacio.
Un grupo de 10 carabineros,
acompañados del portador de la orden de retirada y cumpliendo, sin
duda, instrucciones, cuando se retiraban por la escalera principal
y ya próximos a la salida, vuelven sus fusiles intentando disparar
contra el Presidente, siendo enérgicamente ripostados por el
personal de la escolta. Son estos los primeros disparos que se
cruzan con los golpistas.
Mientras estos hechos ocurrían,
numerosos ministros, subsecretarios, asesores, las hijas del
Presidente, Beatriz e Isabel y otros militantes de la Unidad
Popular, van arribando al Palacio para estar junto al Presidente
en esas horas críticas.
A las 9:15 de la mañana
aproximadamente, se realizan las primeras descargas desde el
exterior contra Palacio. Tropas fascistas de infantería, en número
superior a 200 hombres, avanzaban por las calles de Teatinos y
Morandé, a ambos lados de la Plaza de la Constitución, hacia el
Palacio Presidencial, disparando contra el despacho del Presidente.
Las fuerzas que defendían el Palacio no pasaban de 40 hombres. El
Presidente ordena abrir fuego contra los atacantes y dispara él
personalmente contra los fascistas, que retroceden
desordenadamente con numerosas bajas (APLAUSOS).
Los fascistas introducen entonces
los tanques en el combate apoyados por infantería. Un tanque
avanza por la calle Moneda, otro por Teatinos, otro por Alameda
con Morandé y otro en dirección de la puerta principal por la
Plaza Constitución. En ese instante, desde el propio despacho del
Presidente se abrió fuego de bazooka contra el tanque que estaba
junto a la puerta principal, que fue totalmente destruido (APLAUSOS).
Otros dos tanques concentran su fuego sobre el gabinete del
Presidente y un carro blindado dispara sus ametralladoras hacia la
Secretaría privada y la oficina de escoltas. Varias piezas de
artillería, situadas por el lado de la Plaza Constitución,
disparan también contra Palacio. El Presidente recorre las
distintas posiciones de combate alentando y dirigiendo a los
defensores. La lucha violenta se prolonga más de una hora, sin que
los fascistas logren avanzar una pulgada.
A las once menos cuarto el
Presidente reúne en el Salón Toesca a los ministros,
subsecretarios y asesores que habían acudido a Palacio para estar
junto a él, y les expresa que la lucha en el futuro necesitaría de
conductores y cuadros, que todos los que estaban desarmados debían
abandonar La Moneda en la primera ocasión posible y todos los que
tenían armas debían continuar en sus puestos de combate.
Naturalmente que ninguno de los colaboradores que carecían de
armas estuvo de acuerdo con esta tesis del Presidente, tampoco las
hijas del Presidente y demás mujeres que se encontraban en La
Moneda, se resignaban a abandonar el Palacio.
El combate prosiguió violento. Por
los citófonos de palacio los fascistas lanzan rabiosamente nuevos
ultimátums, anunciando que si los defensores no se rinden
emplearían de inmediato la Fuerza Aérea.
A las doce menos cuarto el
Presidente se reúne con las hijas y restantes mujeres que en
número de nueve se encontraban en el Palacio, ordenándoles con
toda firmeza que debían abandonar La Moneda, pues consideraba que
no tenía sentido que murieran allí indefensas. Y de inmediato
solicitó de los sitiadores una tregua de tres minutos para evacuar
el personal femenino. Los fascistas no conceden la tregua, pero
sus tropas comenzaban en esos instantes a retirarse de los
alrededores de Palacio, para llevar a cabo el ataque aéreo, lo que
produjo un impasse en el combate que permitió la salida de las
mujeres.
A las 12:00 aproximadamente
comienza el ataque de la aviación. Los primeros roquets cayeron en
el Patio de Invierno que está en el centro de La Moneda,
perforando los techos y estallando en el interior de las
edificaciones. Nuevas oleadas de aviones y nuevos impactos se
suceden unos tras otros, inundando de humo y de aire tóxico todo
el edificio.
El Presidente da órdenes de
recolectar todas las máscaras antigases, se interesa por la
situación del parque y exhorta a los combatientes a resistir
firmemente el bombardeo.
El parque de los fusiles
automáticos de la guardia personal del Presidente se estaba
agotando después de casi tres horas de combate, por lo que el
Presidente ordenó derribar de inmediato la puerta de la armería de
la guarnición de Carabineros del Palacio, donde podía encontrarse
parte del armamento de aquella. Al impacientarse por la tardanza
de la información sobre dichas armas, él mismo, cruzando el Patio
de Invierno se dirigió a la armería y observando que se demoraban
en derribar la puerta ordenó que se emplearan granadas de mano en
la operación, lográndose abrir un boquete en el cuarto de armas,
de donde extrajeron cuatro ametralladoras calibre 30 y numerosos
fusiles Sik, gran cantidad de parque, máscaras antigases y cascos.
El Presidente ordena que todo se lleve de inmediato a los puestos
de combate y personalmente recorre los dormitorios de los
carabineros, recogiendo fusiles Sik y otros armamentos que allí
quedaban. El propio Presidente cargó sobre sus hombros numerosas
armas para reforzar los puestos de combate, exclamando: "Así se
escribe la primera página de esta historia. Mi pueblo y América
escribirán el resto" (APLAUSOS), lo que produjo profunda emoción
en todos los que lo acompañaban.
Mientras el Presidente
transportaba pertrechos desde la armería, de nuevo se reanuda el
ataque aéreo con violencia. Una explosión quebró cristales
próximos al sitio donde se encontraba el Presidente, lanzando
fragmentos de vidrio que lo hieren por la espalda. Fue esta la
primera herida que sufrió. Mientras recibía atención médica ordenó
que continuara el traslado de las armas, y no cesaba de
preocuparse por la suerte de cada uno de los compañeros.
Minutos después los fascistas
reanudan violentamente el ataque, combinando la acción de la
Fuerza Aérea con la artillería, los tanques y la infantería. Según
los testigos presenciales, el ruido, la metralla, las explosiones,
el humo y el aire tóxico convirtieron al palacio en un infierno.
No obstante la instrucción dada por el Presidente, de que se
abrieran todos los grifos y llaves de agua para evitar el incendio
de la planta baja, el palacio comienza a arder por el ala
izquierda y las llamas se propagan hacia la sala de los Edecanes y
el Salón Rojo. Pero el Presidente, que no se desalentó un solo
instante, ni en los momentos más críticos, ordena hacer frente al
ataque masivo con todos los medios disponibles.
Tuvo lugar entonces una de las
mayores proezas del Presidente. Mientras el Palacio estaba
envuelto en llamas se arrastró bajo la metralla hasta su gabinete,
frente a la Plaza Constitución, tomó personalmente una bazooka, la
dirigió contra un tanque situado en la calle Morandé �que
disparaba furiosamente contra palacio� y lo puso fuera de combate
con un impacto directo (APLAUSOS). Instantes después otro
combatiente pone fuera de acción un tercer tanque.
Los fascistas introducen nuevos
carros blindados, tropas y tanques por la calle Morandé 80,
intensificando el fuego por la puerta de acceso a La Moneda,
mientras el Palacio continuaba ardiendo. El Presidente desciende a
la planta baja con varios combatientes para repeler el intento de
los fascistas de penetrar al interior del Palacio desde la calle
Morandé, rechazándolo.
Los fascistas suspenden entonces
el fuego en ese sector y piden a gritos dos representantes del
gobierno con carácter de parlamento. El Presidente envía a Flores,
secretario general de Gobierno y a Daniel Vergara, subsecretario
del Interior, quienes salen por la puerta de la calle Morandé y se
dirigen a un jeep militar que se encontraba enfrente. Esto tenía
lugar aproximadamente a la 1:00 de la tarde. Flores y Vergara
conversan con un alto oficial que se encontraba en dicho jeep. Al
regresar a palacio y ya próximos a la entrada, desde el mismo jeep
les disparan a traición, recibiendo Flores un impacto en la pierna
derecha y Daniel Vergara varios disparos por la espalda, que lo
abatieron, siendo recogido por sus compañeros bajo el fuego
protector de otros defensores.
Los fascistas habían pedido el
parlamento para exigir de nuevo la rendición, ofreciendo
facilidades al Presidente y los defensores para abandonar palacio
y dirigirse al destino que escogieran. El Presidente reiteró de
inmediato su decisión de combatir hasta la última gota de sangre (APLAUSOS),
interpretando no solo su deseo, sino el de todos los heroicos
defensores de Palacio. Desde la planta baja resistieron las
embestidas procedentes de Morandé, mientras la entrada principal
de palacio estaba ya prácticamente destruida.
Próximo a la 1:30 p.m., el
Presidente sube a inspeccionar las posiciones de la planta
superior. A estas alturas numerosos defensores habían perecido por
la metralla, las explosiones o calcinados por las llamas. El
periodista Augusto Olivares asombró a todos por su comportamiento
extraordinariamente heroico (APLAUSOS). Habiendo sido herido grave,
fue atendido y operado en la sala médica de Palacio, y cuando
todos lo suponían yaciendo en una cama, con el arma en la mano
ocupó de nuevo su puesto de combate en el segundo piso junto al
Presidente (APLAUSOS). Sería prolijo enumerar aquí los nombres y
los actos de heroísmo de los combatientes que allí se destacaron.
Pasada la 1:30 p.m. los fascistas
se apoderan de la planta baja de Palacio, la defensa se organiza
en la planta alta y prosigue el combate. Los fascistas tratan de
irrumpir por la escalera principal. A las 2:00 p.m.
aproximadamente logran ocupar un ángulo de la planta alta. El
Presidente estaba parapetado, junto a varios de sus compañeros, en
una esquina del Salón Rojo. Avanzando hacia el punto de irrupción
de los fascistas, recibe un balazo en el estómago que lo hace
inclinarse de dolor, pero no cesa de luchar, apoyándose en un
sillón continúa disparando contra los fascistas a pocos metros de
distancia (APLAUSOS), hasta que un segundo impacto en el pecho lo
derriba y ya moribundo es acribillado a balazos.
Al ver caer al Presidente,
miembros de su guardia personal contraatacan enérgicamente y
rechazan de nuevo a los fascistas hasta la escalera principal (APLAUSOS).
Se produce entonces, en medio del combate, un gesto de insólita
dignidad: tomando el cuerpo inerte del Presidente lo conducen
hasta su gabinete, lo sientan en la silla presidencial, le colocan
su banda de Presidente y lo envuelven en una bandera chilena (APLAUSOS).
Aun después de muerto su heroico
Presidente, los inmortales defensores del palacio resistieron
durante dos horas más las salvajes acometidas fascistas. Solo a
las 4:00 de la tarde, ardiendo ya durante varias horas el Palacio
Presidencial, se apagó la última resistencia.
Muchos se asombrarán de lo que
aquí se acaba de narrar. Y así es, sencillamente asombroso. La
alta oficialidad fascista de los cuatro cuerpos armados se habían
levantado contra el Gobierno de la Unidad Popular y solo 40
hombres resistieron durante siete horas el grueso de la artillería
(APLAUSOS), los tanques, la aviación y la infantería fascista.
Pocas veces en la historia se escribió semejante página de
heroísmo.
El Presidente no solo fue valiente
y firme en cumplir su palabra de morir defendiendo la causa del
pueblo, sino que se creció en la hora decisiva hasta límites
increíbles (APLAUSOS). La presencia de ánimo, la serenidad, el
dinamismo, la capacidad de mando y el heroísmo que demostró,
fueron admirables. Nunca en este continente ningún Presidente
protagonizó tan dramática hazaña (APLAUSOS). Muchas veces el
pensamiento inerme quedó abatido por la fuerza bruta. Pero ahora
puede decirse que nunca la fuerza bruta conoció semejante
resistencia, realizada en el terreno militar por un hombre de
ideas, cuyas armas fueron siempre la palabra y la pluma.
Salvador Allende demostró más
dignidad, más honor, más valor y más heroísmo que todos los
militares fascistas juntos (APLAUSOS). Su gesto de grandeza
incomparable, hundió para siempre en la ignominia a Pinochet y sus
cómplices.
¡Así se es revolucionario!
¡Así se es hombre!
¡Así muere un combatiente verdadero!
¡Así muere un defensor de su pueblo!
¡Así muere un luchador por el socialismo! (APLAUSOS PROLONGADOS)
Hace unos minutos a esta tribuna nos llegó el texto de las últimas
palabras del presidente Allende.
Trabajadores
de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros
hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende
imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que
tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre
libre para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile,
viva el pueblo, vivan los trabajadores! (APLAUSOS)
Estas son mis
últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será
en vano. Tengo la certeza que, por lo menos, habrá una sanción
moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición (APLAUSOS).
Los fascistas han tratado de
ocultar al pueblo de Chile y al mundo este comportamiento
extraordinariamente heroico del presidente Allende. Para ello han
tratado de enfatizar la versión del suicidio.
Pero incluso si Allende, herido
grave, para no caer prisionero del enemigo hubiese disparado
contra sí mismo, ese no sería un demérito sino que habría
constituido un gesto de extraordinario valor (APLAUSOS).
¡Qué pretenden negarle al
presidente Allende! ¡Qué puede negársele en esa hora suprema de
sacrificio y de heroísmo!
Calixto García, una de las figuras
más gloriosas de nuestra historia, cayó prisionero del enemigo. Y
cuando a la madre le informaban que su hijo estaba prisionero,
ella dijo: ¡ese no puede ser mi hijo! Pero cuando le dijeron:
¡antes de caer prisionero se disparó un tiro para privarse la
vida!, ella dijo: ¡ah, entonces sí: ese es mi hijo! (APLAUSOS)
Después de muerto el presidente
Allende han tratado de lanzar lodo sobre su limpia figura, de una
forma baja, innoble y ruin.
¡Pero qué puede esperarse de los
fascistas! Incluso han sacado a relucir el fusil con que combatió
Allende, el fusil automático que nosotros le obsequiamos, tratando
de hacer propaganda burda y ridícula con eso. ¡Pero los hechos han
demostrado que ningún obsequio mejor al presidente Allende que ese
fusil automático para defender al Gobierno de la Unidad popular! (APLAUSOS)
(EXCLAMACIONES DE: "¡Fidel, seguro,
a los yankis dales duro!")
Fue mucha la razón y la
premonición que tuvimos al obsequiarle ese fusil al Presidente. ¡Nunca
un fusil fue empuñado por manos tan heroicas de un Presidente
constitucional y legítimo de su pueblo! (APLAUSOS)
¡Nunca un fusil defendió mejor la
causa de los humildes, la causa de los trabajadores y los
campesinos chilenos! (APLAUSOS) ¡Y si cada trabajador y cada
campesino hubiesen tenido un fusil como ese en sus manos, no
habría habido golpe fascista! (APLAUSOS y EXCLAMACIONES DE:
"¡Fidel, seguro, a los yankis dales duro!")
Esa es la gran lección que se
desprende para los revolucionarios de los acontecimientos chilenos.
Pero no solo han sacado a relucir
el fusil. Días atrás, publicaron una carta que nosotros enviamos a
fines de julio al presidente Allende. Pero son sucios los
fascistas: no publican la carta completa, al menos de los cables
que hemos leído deducimos que hay partes que han sido suprimidas.
¡por eso nosotros vamos a leer aquí la carta completa! (APLAUSOS)
Habana, julio 29 de 1973.
Querido Salvador:
Con el pretexto de discutir
contigo cuestiones referentes a la reunión de países no alineados,
Carlos y Piñeiro realizan un viaje a esa. El objetivo real es
informarse contigo sobre la situación y ofrecerte como siempre
nuestra disposición a cooperar frente a las dificultades y
peligros que obstaculizan y amenazan el proceso.
La estancia de ellos será muy
breve por cuanto tienen aquí muchas obligaciones pendientes y, no
sin sacrificios de sus trabajos, decidimos que hicieran el viaje.
Veo que están ahora en la delicada
cuestión del diálogo con la Democracia Cristiana en medio de
acontecimientos graves como el brutal asesinato de tu Edecán Naval
y la nueva huelga de los dueños de camiones. Imagino por ello la
gran tensión existente y tus deseos de ganar tiempo, mejorar la
correlación de fuerzas para caso de que estalle la lucha y, de ser
posible, hallar un cauce que permita seguir adelante el proceso
revolucionario sin contienda civil, a la vez que salvar tu
responsabilidad histórica por lo que pueda ocurrir. Estos son
propósitos loables. Pero en caso de que la otra parte, cuyas
intenciones reales no estamos en condiciones de valorar desde
aquí, se empeñase en una política pérfida e irresponsable
exigiendo un precio imposible de pagar por la Unidad Popular y la
revolución, lo cual es, incluso, bastante probable, no olvides por
un segundo la formidable fuerza de la clase obrera chilena y el
respaldo enérgico que te ha brindado en todos los momentos
difíciles; ella puede, a tu llamado ante la revolución en peligro,
paralizar los golpistas, mantener la adhesión de los vacilantes,
imponer sus condiciones y decidir de una vez, si es preciso, el
destino de Chile. El enemigo debe saber que está apercibida y
lista para entrar en acción. Su fuerza y su combatividad pueden
inclinar la balanza en la capital a tu favor aun cuando otras
circunstancias sean desfavorables.
Tu decisión de defender el proceso
con firmeza y con honor, hasta el precio de tu propia vida, que
todos te saben capaz de cumplir, arrastrará a tu lado todas las
fuerzas capaces de combatir y todos los hombres y mujeres dignos
de Chile. Tu valor, tu serenidad y tu audacia, en esta hora
histórica de tu patria y, sobre todo, tu jefatura firme, resuelta
y heroicamente ejercida constituyen la clave de la situación.
Hazle saber a Carlos y a Manuel en
qué podemos cooperar tus leales amigos cubanos (APLAUSOS).
Te reitero el cariño y la
ilimitada confianza de nuestro pueblo.
Fraternalmente, Fidel Castro.
Es absurdo, es ridículo, es
estúpido, tratar de presentar esta carta �que llevaba la
solidaridad, la amistad y el aliento de nuestro pueblo a un
presidente acosado por el imperialismo, acosado por la reacción, y
acosado por el fascismo� como un caso de intromisión en los
asuntos internos de Chile.
Con ese criterio, la condena
universal, las palabras de incontables estadistas y hombres
públicos, de innumerables organizaciones, condenando el golpe,
condenando las masacres y condenando los crímenes, constituyen una
intromisión en los asuntos internos de Chile.
¡Los problemas de la lucha
antiimperialista, los problemas que afectan al movimiento
revolucionario, los problemas que afectan a la humanidad, nos
incumben y nos interesan y nos corresponden a todos los hombres
revolucionarios y progresistas del mundo! (APLAUSOS)
¡Y por Chile, como por Viet Nam,
no solo estamos dispuestos a dar nuestra azúcar quitándonosla de
nuestras cuotas, estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre! (OVACION)
Cuando se hizo la independencia de
Chile, hombres de otros rincones del continente no solo enviaron
cartas sino que fueron a combatir junto a los chilenos por la
independencia del país (APLAUSOS).
Los fascistas el 11 de septiembre
no solo atacaron al Palacio Presidencial, sino que atacaron
también y bombardearon despiadadamente, la residencia del
presidente Allende, donde se encontraba su familia. Y fue
realmente una gran casualidad el que su esposa no encontrara allí
también la muerte.
Los familiares nos han narrado el
calvario de ese día y los días siguientes, cuando ocultaron al
pueblo chileno la muerte del presidente Allende hasta mucho más de
24 horas después de ocurrida. El entierro lo hicieron en riguroso
secreto.
Por distintos medios localizaron a
la esposa y a una hermana, las condujeron a un aeropuerto militar
de Santiago de Chile, y en un avión militar de transporte las
transportaron junto al féretro hasta un aeropuerto de Valparaíso,
y desde allí �con un extraordinario despliegue de fuerza� hasta un
cementerio de esta ciudad, donde estaba la tumba familiar del
presidente Allende. Pero en ningún caso dejaron abrir aquel
sencillo féretro envuelto con una manta militar. En ningún caso,
ni en el avión, ni en el trayecto hasta el cementerio, ni en el
cementerio, dejaron que los familiares vieran el cadáver del
presidente Allende. ¿Por qué? ¿Qué pretendían ocultar? ¿No es
evidente que ellos temían desenmascararse? ¿No es evidente que
ellos pretendían ocultar que el cadáver de Allende tenía mas de 10
balazos, que el cuerpo de Allende fue acribillado aun después de
muerto?
Los fascistas �como ustedes saben�
se ensañaron también contra los cubanos, contra nuestra Embajada.
¡Y eso no nos deshonra! Malo sería, grave sería que los fascistas
se sonrieran con nosotros.
Ese odio fascista demuestra y
expresa lo que es Cuba, y ese odio es por algo. Saben de la
lealtad de la Revolución, de la firmeza de la Revolución, de la
solidaridad de la Revolución con el proceso revolucionario
latinoamericano y eso los asusta.
El mismo día 11, alrededor de las
12:00 meridiano nuestra Embajada recibió el primer ataque de los
fascistas, y alrededor de la media noche recibió el segundo ataque,
pero ambos fueron rechazados enérgicamente (APLAUSOS).
Después de los ataques los
fascistas trataban de intimidar a nuestra representación
diplomática y amenazaban con que iban a emplear tanques, cañones y
aviones; pero nuestros representantes diplomáticos, a unos cuantos
generalotes y esbirros que los llamaron por teléfono,
invariablemente les decían: "Defenderemos la Embajada, que es
territorio cubano, hasta el último hombre" (APLAUSOS). Y los
fascistas sabían que tenían que matar hasta el último cubano en
nuestra embajada. ¡No hubo vacilaciones!
Durante la madrugada del día 12 se
dedicaron a realizar disparos esporádicos, pero el ataque final no
llegó. Y nuestros compañeros de la embajada regresaron todos al
país una vez rotas las relaciones diplomáticas.
De otros cinco cubanos, tres de
ellos que ejercían como profesores en las universidades del norte
y dos como instructores deportivos, hay noticias de una parte de
ellos que están en Argentina, pero todavía no tenemos noticias de
dos de los cubanos que trabajaban allí como técnicos (EXCLAMACIONES)
.
Pero los fascistas no solo
agredieron a nuestra embajada, sino que se comportaron
groseramente y maltrataron a los funcionarios diplomáticos de
otros países socialistas y maltrataron a otros técnicos
socialistas que estaban prestando servicio en aquel país. Y no
solo maltrataron a representantes de países socialistas, sino que
incluso cometieron todo género de vulgaridades, groserías y
maltratos con representantes de otros países capitalistas.
Pero si cobarde fue la agresión
contra la embajada, mucho más cobarde todavía fue la agresión
contra nuestro barco �barco mercante que había ido a llevar los
suministros de azúcar al país. Son tan desvergonzados que todavía
han tratado de negar lo que hicieron con el barco.
Aquí nosotros hemos traído los
datos, tal como quedaron registrados minuto a minuto en el libro
del barco, de lo que ocurrió aquellos días.
Día
25 de agosto de 1973. El buque llega a Valparaíso, quedando
fondeado.
Día
26 de agosto. Los fascistas explotan bomba en la embajada y en
residencia de diplomáticos cubanos y en escuela de niños cubanos.
Día
29. Atraca el buque al muelle. Empieza la descarga del azúcar.
Día
4 de septiembre. Los fascistas explotan una bomba en la casa del
representante de Navegación Mambisa en Santiago.
Día
6. Provocaciones de la prensa derechista en contra de la motonave
Playa Larga.
Día
10. El buque queda fondeado fuera del puerto, para que ocupe el
muelle un granero en virtud de la falta de trigo en la ciudad.
Día
11 a las 10:00 horas. Se reúne el Capitán con la junta de
oficiales para analizar la situación provocada por el golpe
militar. Se decide aguardar orden de la Empresa de Navegación
Mambisa. Falta un hombre de la tripulación, que debería regresar a
la medianoche del día anterior.
11:00 horas. Regresa a bordo el compañero mayordomo, Gumercindo
pers Pers, denunciando haber sido detenido por una patrulla de la
Marina de Guerra en la noche anterior y sometido a maltratos por
el hecho de ser ciudadano cubano. Las autoridades navales
expresaron en esa oportunidad profundo odio al pueblo y gobierno
cubanos.
11:25. Embarcan prácticos militares con una escolta de marinos
cambiando el buque de fondeadero.
16:30. Se recibe orden de la Empresa de Navegación Mambisa para
que el buque gestione la salida del puerto junto a las autoridades
chilenas.
17:00. El Capitán convoca nuevamente la junta de oficiales, que
por unanimidad apoya su decisión de abandonar el puerto por no
ofrecer seguridad al buque y a la tripulación. Esta decisión fue
influida por los maltratos al tripulante cubano antes mencionado,
no ofreciendo las autoridades locales ninguna garantía de respeto
a los derecho humanos.
17:35. Se hace repentinamente el buque a la mar, a toda máquina.
17:55. Aviones de la Armada chilena realizan pases volando sobre
nuestro buque.
18:02. Avión de la Armada chilena realiza vuelo de picada sobre el
buque tirándonos con ametralladoras.
18:45. Siguen los aviones de la Armada chilena pases sobre nuestro
buque.
19:00. Helicópteros de la Armada lanzan bombas a pocos metros de
la proa de nuestro buque y nos ametrallan para evitar posibles
maniobras por parte nuestra para salir del área donde dejaron caer
las bombas.
19:05. Estalla una bomba de profundidad en la proa del buque.
19:32. Continúan las incursiones de dos aviones de la Armada
chilena contra nuestro buque.
20:00. se detecta por nuestro radar un buque de la Armada chilena
que salió en nuestra persecución a 17,5 millas por la aleta de
estribor, siguiéndonos también los aviones que no cesan en su
hostigación a nuestro buque. El Capitán convoca una junta de
oficiales que lo apoya por unanimidad en su decisión de proseguir
viaje a cualquier precio, sin aceptar rendición bajo ningún
concepto (APLAUSOS).
20:30. Radar indica que estamos a 43 millas de la costa chilena.
20:40. Nos ordena el buque de guerra de la Armada chilena que
paremos inmediatamente las máquinas contestándoseles que estamos
en aguas internacionales.
20:43. El buque de guerra de la Armada chilena que nos sigue
comienza a dispararnos con cañones de grueso calibre.
20:45. El buque de la Armada chilena nos sigue cañoneando, así
como también dispara luces de bengala para iluminar el área en que
navegamos.
20:55. Nos continúa tirando el buque de la Armada chilena.
21:00. Nos continúa cañoneando el buque de la Armada chilena que
nos sigue. Punto de la costa chilena más próximo a nosotros se
queda a 52,3 millas.
21:10. Vuelve a cañonearnos el buque de la Armada chilena que nos
sigue.
21:20. Se le comunica el siguiente mensaje al buque de la Armada
chilena: "Ya informamos a nuestro Gobierno de esta cobarde
agresión en aguas internacionales, y ustedes son responsables por
todas las consecuencias que puedan resultar. Patria o Muerte.
Venceremos. Viva Cuba. Capitán y tripulación" (APLAUSOS). Como
respuesta el buque de la Armada chilena nos cañoneó.
21:30. Nos sigue disparando cañonazos el buque de la Armada
chilena que nos persigue. Punto más cercano de la costa chilena es
de 61,5 millas.
22:00. Seguimos siendo perseguidos por el buque de la Armada
chilena que nos sigue. Invitándonos esta a que nos reintegremos al
puerto de Valparaíso, enterándonos por esta comunicación que el
buque corresponde a Blanco Encalada.
Se
recibe un cable del Buró Político del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba, y del Ministerio de la Marina Mercante y
Puertos, dando total apoyo a nuestra decisión de no rendirnos bajo
ningún concepto, mensaje este que nos da aliento a proseguir en
nuestro viaje a toda costa.
22:14. Hemos sido tocados por un proyectil de los que nos está
tirando el destructor Blanco Encalada.
22:20. El buque es tocado nuevamente por un cañonazo en proa.
22:30. El buque es tocado por un cañonazo en la proa popa.
22:38. El destructor Blanco Encalada cañonea el puente de
nuestro buque, sin tocarlo, notándose caer los proyectiles en el
agua por la banda contraria a la que se encuentra el destructor.
22:40. El destructor hace maniobras para abordar nuestro buque por
la amura de babor, realizando nosotros maniobras evasivas para
impedir el abordaje.
23:12. Fracasando la maniobra de abordaje por la amura de babor el
destructor Blanco Encalada trata de situarse en la popa
para disparar sobre nuestra hélice y timón, y nuestro buque
realiza maniobras evasivas con el objeto de evitar sean dañadas
las hélices y el timón. Empleando el V.H.F. el destructor comienza
a trasmitir todas las órdenes dadas por el oficial que dirige el
control de tiro de las distintas piezas de manera que sean oídas
por nuestro barco, con la finalidad de intimidarnos.
23:30. Fracasadas todas sus maniobras, amenazas y violencias, en
el sentido de apoderarse del buque, el destructor Blanco
Encalada empieza a alejarse gradualmente rumbo a la costa
chilena.
Día
12. 00:30 horas. Se hace una inspección en el buque y sondeo de
sentinas de bodega, descubriéndose tres grandes perforaciones
causadas por proyectiles en la número uno. Se comienza a tapar los
boquetes por la tripulación entrando enormes cantidades de agua en
la referida bodega.
03:00 horas. Se ordena lastrar los deep-tanks, peak
de popa, y los plan de la bodega número siete, para mejorar
la estabilidad del buque.
10:00 horas. Se terminan de llenar los deep-tanks y los
peak de popa. Se hace una inspección de las averías provocadas por
la cobarde agresión de un buque de la Armada chilena,
encontrándose el siguiente resultado:
A).- perforaciones de dos por dos pies en el costado de estribor y
perforaciones de dos por tres pies en la plancha de la cubierta
contigua al área arriba mencionada provocadas por el impacto del
mismo proyectil.
B).- Perforaciones de uno por un pie en el costado de estribor.
C).- Perforaciones de tres por un pie en el costado de babor.
D).- Numerosas perforaciones por fragmentación de granada de alto
poder explosivo en mamparo divisor proa.
E).- Perforación de tubería sonda y avería de imbornal.
F).- Perforación cuatro por tres pulgadas en la plancha cubierta.
inferior.
G).- Diversas abolladuras en el mamparo de proa estribor.
H).- pérdida de 199 624 kilos de azúcar granel provocada por la
inundación de la bodega número uno.
I).- Sospecha de impacto en la misma bodega por debajo de la línea
de flotación y en la popa, así como otras abolladuras y averías
menores.
10:35. Sobrevoló sobre nosotros un avión de la Armada chilena,
para reconocernos y delatar nuestra posición a los militares
chilenos.
22:00. Se hace encuentro con el buque cubano Marble Island,
continuando juntos la navegación con destino al Callao, Perú.
Este hecho, relacionado con el
barco Playa Larga, constituye algo verdaderamente insólito
y sin precedentes. Fue prácticamente la batalla de un buque
desarmado que se negaba a rendirse, que se negaba a obedecer las
órdenes de los fascistas a pesar de estar atacado por aviones,
helicópteros y un barco de guerra capaz de destruirlo. Nosotros no
hemos oído nunca mencionar siquiera un caso parecido (APLAUSOS) de
semejante desafío de un barco mercante que fue atacado y cañoneado,
y casi hundido, puesto que realmente las perforaciones podían
haber provocado el hundimiento del buque, que habría ocurrido si
el Capitán y los tripulantes no hubiesen ideado la fórmula de
inundar otras bodegas para elevar la proa.
Y lo admirable de este caso fue la
disposición de la tripulación de dejarse hundir en las aguas del
Pacífico antes que obedecer las órdenes fascistas (APLAUSOS).
Y hasta los propios fascistas
estaban asombrados. Y no voy a trasmitir aquí algunas de las cosas
que dijeron en medio de su asombro. No nos interesan. No nos
interesa la admiración de los fascistas; pero baste decir que
estaban asombrados.
Y ese es el comportamiento de los
cubanos. Ese es el verdadero contenido de la actitud de un
revolucionario, y de la frase "Patria o Muerte". ¡Eso es saber
decir "¡Patria o Muerte!" cuando hay que decir "¡patria o Muerte!"
(APLAUSOS PROLONGADOS)
Y ese es el comportamiento de los
cubanos, no por ser cubanos, sino por ser revolucionarios (APLAUSOS).
y estos hechos habrán de tener más
trascendencia de la que pudiera parecer ahora, porque los
fascistas emplean la violencia y la fuerza con el ánimo de imponer
el terror, y frente a eso hay un remedio, un solo remedio: ¡no
temer a los fascistas! (APLAUSOS)
La conducta ejemplar del
presidente Allende destruyó moralmente al fascismo en Chile (APLAUSOS),
porque ellos subestimaron al presidente Allende, ellos creyeron
que el presidente Allende tomaría el avión, ellos creyeron que el
presidente Allende se sometería a la fuerza. Estaban absolutamente
seguros de eso. Y lo que los anonadó, lo que los sacó de quicio,
fue la actitud del presidente Allende (APLAUSOS), su valor, su
honor, su heroísmo, su dignidad, su disposición a combatir allí
contra todos los tanques y todos los cañones y todos los aviones
del mundo, sabiendo que en aquel momento estaba defendiendo una
bandera, una causa, aunque esa bandera y esa causa en ese momento
luchasen en condiciones muy desfavorables y muy difíciles. Pero él
sabía que había que defenderla hasta el precio de la vida.
Y esa fue la actitud de otros
combatientes chilenos en Tomás Moro, en las universidades, en las
comunas populares; y esa fue la actitud de nuestra representación
diplomática, y esa fue la actitud de los tripulantes del barco
Playa Larga (APLAUSOS) .
De modo que no le faltaron
lecciones, extraordinarias lecciones al fascismo ese día, y que
desde ya le dicen la resistencia que se van a encontrar, que desde
ya le dicen lo que les espera cuando los pueblos no se dejan
oprimir, cuando los pueblos no se dejan intimidar, cuando los
hombres y las mujeres están dispuestos a morir (APLAUSOS).
El temor, el terror, puede
intimidar a los cobardes, ¡pero no intimidará jamás a los
revolucionarios, y mucho menos a los revolucionarios que luchan
por su patria, por su pueblo, por los trabajadores, por los
explotados, por los oprimidos; mucho menos jamás a los
revolucionarios marxista-leninistas! (APLAUSOS)
La Junta Militar es fascista, pero
no solo es fascista por sus actos, sino por sus ideas. Cuando
nosotros estuvimos de visita en Chile, próximos a nuestro regreso
nos llegó un librito de texto de las academias militares chilenas
titulado Geopolítica, escrito por el señor Augusto
Pinochet, jefe de los fascistas (ABUCHEOS). Ya de regreso nosotros
hojeábamos aquel libro, y veíamos con asombro que muchos de los
conceptos contenidos en aquel libro eran nazi-fascistas.
En la introducción a su libro de
Geopolítica dice Pinochet:
La
geopolítica considera al Estado como un organismo supraindividual
y como tal es un organismo vivo que se halla empeñado en una lucha
constante por la existencia.
Más adelante dice:
Uno
de los objetivos de la geopolítica es el de proporcionar
antecedentes sobre la posible aplicación y utilización de las
leyes espaciales en la política exterior del Estado y en el
período de desarrollo.
Luego añade:
La
geopolítica ha llegado a considerarse como la herramienta del
pensamiento y de la acción política; más aún, ella debe llegar a
ser la conciencia geográfica del Estado y la inspiración de los
diferentes objetivos internos y externos que esta debe alcanzar.
En la misma introducción, hablando
con gran entusiasmo de un tal Haushofer, uno de los padres de esta
ciencia fascista, y compartiendo enteramente su criterio, dice:
Adoptó la Ley de Ratzel acerca de la extensión territorial de los
pueblos y de su lucha por espacios siempre mayores. Habló de un
�destino espacial�, acuñó la muy definida expresión de �espacio
vital� y fue partidario de la conquista del espacio hacia el Este
antes que la guerra con Polonia.
Estos libros de texto son los que
enseñan en las academias militares de Chile, y uno de sus más
señalados profesores era Augusto Pinochet Ugalte.
En estos conceptos de geopolítica,
de espacios vitales, de expansiones territoriales, que son
nítidamente nazis, se educan los militares chilenos.
Con estricta justicia, no podemos
decir que todos los oficiales chilenos son fascistas. Tenemos el
ejemplo del general Prats, del general Pickering y del general
Sepúlveda Esqueda, que hicieron grandes esfuerzos por mantener a
los institutos armados dentro de la lealtad al gobierno
constitucional y dentro de la ley. Desde luego, una mayoría de
oficiales fascistas los hicieron saltar prácticamente de sus
mandos.
Para que se tenga una idea de cómo
operan las clases reaccionarias, baste recordar aquel episodio
cuando la derecha, con su prensa, con sus órganos de divulgación
masiva, sembrando incesante veneno, armando ideológicamente a los
golpistas, movilizando a los reaccionarios, organizó nada menos
que una manifestación de señoras de coroneles y generales para que
fueran a la casa del general Prats para exigirle la renuncia del
Ministerio de Defensa.
Esa mayoría fascista en la alta
oficialidad de las fuerzas armadas, promovió la renuncia de estos
tres generales. Y desde luego, esas renuncias desgraciadamente
facilitaron el camino del fascismo.
Tenemos noticias también de que un
oficial de carabineros, de los que luchó contra el "tancazo", en
medio del combate se dirigió al Palacio y luchó allí junto a la
guardia personal del presidente Allende contra los fascistas (APLAUSOS).
Es conveniente resaltar estos
hechos. Porque aunque la composición de clase de la oficialidad de
las Fuerzas Armadas de Chile es reaccionaria, puesto que ellos se
han cuidado de que sus oficiales procedan de las clases media y
rica, y puesto que: no tienen acceso a esas posibilidades jóvenes
de las clases humildes, y aunque la mayoría de la oficialidad es
fascista, y han sido educados en el fascismo y la reacción,
nosotros estamos seguros de que habrá oficiales de las Fuerzas
Armadas chilenas que tomen conciencia del bochornoso, del criminal
papel que la jefatura fascista está haciendo jugar a las Fuerzas
Armadas de Chile, ¡y que en su día se sumarán al pueblo en la
lucha contra el fascismo! (APLAUSOS)
Con el golpe fascista las Fuerzas
Armadas chilenas han sellado su destino. Se desenmascararon
totalmente. Ahí se pudo ver su "apoliticismo", su "institucionalismo".
Lo mantuvieron mientras los intereses de las clases dominantes no
estaban amenazados. Pero cuando vieron en peligro los intereses de
esa clase, abandonaron el apoliticismo supuesto, el
institucionalismo, y se pusieron del lado de los reaccionarios, se
pusieron del lado de los explotadores contra el pueblo.
¡Entre el pueblo chileno, es decir,
entre lo mejor del pueblo chileno �sus obreros, sus campesinos,
sus juventudes combativas� y las Fuerzas Armadas chilenas se abre
hoy un profundo e insalvable abismo! ¡Ese abismo es el mar de
sangre de obreros, de campesinos, de estudiantes y de
revolucionarios fusilados, masacrados y asesinados por las hordas
fascistas!
¡Entre las fuerzas armadas
fascistas y el pueblo chileno, se abre la sangre insalvable de
Salvador Allende y de los hombres que murieron junto a él aquel
día! (APLAUSOS)
¡Y hay que decirlo sin temor y sin
miedo! ¡Porque el pueblo tendrá que enfrentarse al fascismo, y se
enfrentará al fascismo!
Pero la Junta Militar no solo es
fascista por sus ideas; lo es también por sus actos. Y los cables
nos han traído noticias de fusilamientos masivos de obreros, de
bombardeos a universidades, de quemas de libros, de campos de
concentración, de atroces actos de terrorismo contra las masas y
contra el pueblo. Nos traen noticias de la ilegalización de los
partidos políticos, de la disolución de las organizaciones obreras,
y nos traen noticias de vejaciones, de crímenes de todo tipo.
Los fascistas no solo asesinan y
matan, sino que en los registros de las comunas y de las
universidades y de las casas de los revolucionarios, saquean
despiadadamente, se roban cuantos objetos encuentran a su paso, se
comportan como verdaderos bandidos sedientos de sangre y de dinero.
En el día de hoy llegó la noticia
de que el secretario General del Partido Comunista fue arrestado
por los esbirros de la junta fascista. Ya sabemos lo que eso
significa. Sin la menor duda que a estas horas el dirigente
comunista Luis Corvalán está siendo sometido a las más atroces
torturas por los fascistas, y que su vida está en peligro.
Es necesario levantar un poderoso
movimiento internacional para pedir el respeto de la vida de Luis
Corvalán (APLAUSOS), para pedir la integridad física de Luis
Corvalán y de todos los revolucionarios, combatientes de fila o
dirigentes, de hombres y mujeres sencillos del pueblo que, en
número de decenas de miles, están en los campos de concentración
creados por el fascismo (APLAUSOS).
Y todos estos hechos:
fusilamientos de obreros, disolución de partidos, quemas de libros,
violaciones de las leyes internacionales, ataques a embajadas,
ataques a barcos indefensos, campos de concentración, son
expresión pura de fascismo.
Pero entre la década del 30 y la
del 70 han transcurrido 40 años, y no estamos como en los tiempos
en que Hitler y Mussolini comenzaron sus andanzas por el mundo,
porque hoy hay una conciencia universal, mucho más profunda, una
humanidad mucho más avanzada y mucho más progresista, que repudia
con toda su alma estos hechos vandálicos.
Y los únicos que se creen que
estamos todavía en la década del 30 son esos estúpidos, ignorantes,
cretinos, militarotes chilenos que escenificaron el golpe de
Estado. Ellos no saben todavía siquiera el mundo en que vivimos.
Cuando nosotros estuvimos en Chile
pudimos ya vislumbrar el ascenso del espíritu fascista frente al
movimiento revolucionario en el seno de la sociedad chilena. Y al
despedirnos, el 2 de diciembre de 1971, del pueblo chileno, le
decíamos:
Hemos aprendido una cosa, hemos apreciado una comprobación más de
la ley de la historia: hemos visto el fascismo en acción; y hemos
podido comprobar un principio contemporáneo: que la desesperación
de los reaccionarios, la desesperación de los explotadores en el
mundo de hoy �como ya se ha conocido nítidamente por experiencia
histórica� tiende hacia las formas más brutales y más bárbaras de
violencia y de reacción.
Y
todos conocen la historia del fascismo en diversos países, en los
países que fueron la cuna de ese movimiento; cómo surgieron, y
cómo los privilegiados, los explotadores, cuando aun sus propias
instituciones inventadas y creadas por ellos para mantener el
dominio de clase no les sirven, las destruyen ellos mismos.
Inventan una legalidad, inventan una constitución, inventan un
parlamento. Cuando digo "inventan una constitución", digo:
inventan una constitución burguesa, porque las revoluciones
socialistas establecen sus propias constituciones y sus propias
formas de democracia.
Pero, ¿qué hacen los explotadores cuando sus propias instituciones
ya no les garantizan el dominio? ¿Cuál es su reacción cuando los
mecanismos con que han contado históricamente para mantener su
dominio les fracasan, les falla? Sencillamente los destruyen. No
hay nada más anticonstitucional, más antilegal, más
antiparlamentario y más represivo y más violento y más criminal
que el fascismo.
El
fascismo en su violencia liquida todo, arremete contra las
universidades, las clausura y las aplasta; arremete contra los
intelectuales, los reprime y los persigue; arremete contra los
partidos políticos; arremete contra las organizaciones sindicales;
arremete contra todas las organizaciones de masas y las
organizaciones culturales. De manera que nada hay más violento ni
más retrógrado ni más ilegal que el fascismo.
Y eso, que dijimos entonces
desgraciadamente, es lo que sabemos que en estos días ha estado
ocurriendo en Chile.
Destacados artistas populares han
sido asesinados. Y uno de los cables trae la noticia de que un
grupo folklórico completo fue fusilado por los fascistas.
El imperialismo trata de rehuir su
complicidad y su responsabilidad en el golpe fascista. El
imperialismo es todo un sistema económico, social, político y
cultural, destinado a la opresión de los pueblos, y el
imperialismo ha tratado de crear en la América Latina todas las
condiciones para impedir el advenimiento del movimiento popular, y
en Chile conspiró desde antes del triunfo de la Unidad Popular,
movilizó millones de dólares, entregándoselos a los partidos
burgueses, para tratar de aplastar a la Unidad Popular. Y más de
una elección la ganó mediante el soborno, mediante el empleo de
sumas masivas de dinero, mediante mentiras, mediante campañas de
terror y de calumnias.
El imperialismo trató de corromper
al pueblo chileno. Los monopolios trataron de corromper a los
obreros de sus minas, apoyándose en dos altos precios del cobre y
sus enormes ganancias, abonaba salarios incomparablemente
superiores al resto de los obreros chilenos. El imperialismo no
cesó de conspirar un solo instante contra el Gobierno de la Unidad
Popular. Y está bien claro que mientras bloqueaba a Chile todos
los créditos económicos, el pentágono mantenía magníficas
relaciones con las Fuerzas Armadas Chilenas. Una gran parte de
esos oficiales de las Fuerzas Armadas Chilenas ha sido educada en
academias imperialistas. Y mientras se le negaba a Chile todo
crédito, algunas semanas antes del golpe de Estado el señor Nixon
concedió un crédito de 10 millones de dólares a las Fuerzas
Armadas Chilenas para adquirir armas.
El imperialismo mantenía un juego
descarado, separando al Gobierno de las Fuerzas Armadas,
bloqueando a aquel y apoyando a estas.
El imperialismo ha creado
instrumentos como la OEA, la Junta Interamericana de Defensa, las
Maniobras Navales Conjuntas. Todas estas instituciones ha creado
el imperialismo para conspirar y para realizar la
contrarrevolución en este continente.
Y el Gobierno de la Unidad Popular
no pudo siquiera impedir, no pudo siquiera prohibir que la Marina
chilena siguiera realizando maniobras conjuntas con la Marina de
Estados Unidos.
Y el día del golpe, precisamente
el 11 de septiembre, los barcos de guerra norteamericanos estaban
frente a Valparaíso. Ese día comenzaban maniobras entre la
escuadra chilena y la escuadra yanki. Y los barcos de la escuadra
chilena se hicieron a la mar aparentemente, y a las pocas horas
volvieron a Valparaíso para encabezar el alzamiento.
El golpe de Estado, de hecho, se
venía desarrollando desde hacía muchos días.
Como señalaba Beatriz que le dijo
el Presidente, al amparo de la llamada ley de control de armas las
fuerzas armadas venían realizando grandes despliegues de tropas
contra las fábricas, contra los centros obreros, contra las
oficinas de los partidos populares. En las últimas semanas del
gobierno de Allende los grupos fascistas de Patria y Libertad
realizaban decenas de atentados terroristas diariamente, y
cometían crímenes de todo tipo; la prensa reaccionaria, el Partido
Nacional y el Partido Demócrata Cristiano �que tiene una gran
responsabilidad histórica en los hechos que acaban de suceder�,
alentaban incesantemente el golpe de Estado.
Cuando se escriba la historia de
estos acontecimientos, habrá que señalar nítidamente la
responsabilidad que tienen Frei y comparsa, Frei y toda la
camarilla derechista de la dirigencia Demócrata Cristiana; la
responsabilidad que tiene la prensa reaccionaria en todos estos
hechos; la responsabilidad que tienen el Partido Nacional, el
Poder Judicial y el Parlamento, en los sucesos que han tenido
lugar en Chile, porque ellos tendrán que saldar esa
responsabilidad con el pueblo chileno (APLAUSOS).
De los hechos ocurridos los
revolucionarios tenemos que sacar nuestras conclusiones. Está
claro que el imperialismo se mueve, que el imperialismo lleva a
cabo una ofensiva estratégica en América Latina, en complicidad
con Brasil. Primero fue el golpe de Estado en Bolivia, después fue
el golpe de Estado en Uruguay, y ahora el golpe de Estado en Chile.
Hace 10 años, al menos las
burguesías y el imperialismo se defendían con otros procedimientos:
se defendían con el Parlamento, se defendían con las
constituciones burguesas. Uruguay y Chile eran considerados como
modelos de países legalistas, modelos de países
constitucionalistas. Y las propias burguesías, el propio
imperialismo, han echado abajo las constituciones y las formas
democráticas burguesas en Uruguay y en Chile, y esos países hoy �junto
con Brasil� constituyen el conglomerado de países reaccionarios al
servicio del imperialismo en América del Sur.
Ese movimiento, esa ofensiva se
dirige contra el movimiento popular en Argentina, para intimidarlo
en primer lugar y para aplastarlo en segundo lugar. Pero ese
movimiento se dirige también, muy especialmente, contra el
Gobierno de la Fuerza Armada de Perú.
El imperialismo al tomar el poder
en Chile en forma desembozada, con un régimen fascista, amenaza
por el oeste a la Argentina y amenaza por el sur a Perú. Pero,
sobre todo, con el golpe militar de Chile el imperialismo pretende
crear el antídoto del movimiento de la Fuerza Armada en Perú.
El ejército peruano, al revés que
el ejército chileno, viabilizó el ingreso en las escuelas
militares de hombres procedentes de las filas humildes del pueblo,
y la composición clasista del ejército peruano es diferente a la
composición del ejército chileno. Estas circunstancias facilitaron
la tarea de algunos jefes y oficiales prominentes que, encabezado
por el general Velasco Alvarado (APLAUSOS), condujeron a las
Fuerzas Armadas Peruanas a la unión con el pueblo, las llevaron a
posiciones progresistas, a posiciones antioligárquicas, a
posiciones populares. Y no hay duda de que el ejemplo de Perú
repercutió ampliamente en la América Latina.
Y el imperialismo, frente al
ejemplo de las Fuerzas Armadas Peruanas, quiere poner el ejemplo
de las Fuerzas Armadas Chilenas.
No hay duda de que estas amenazas
se dirigen abiertamente, repito, contra el pueblo argentino y
contra el pueblo peruano.
A nosotros en estos instantes no
nos importan las diferencias de ideologías o de matices entre los
movimientos en Argentina y en Perú y la Revolución Cubana.
Nuestra Revolución es, sin duda,
la más sólida de este continente (APLAUSOS). El Gobierno
Revolucionario de Cuba es, sin duda, el Gobierno más sólido en
este continente (APLAUSOS). Nuestro pueblo es el pueblo más unido
de este continente, porque después de la desaparición de la
explotación del hombre por el hombre en este país se creó de
verdad la unidad del pueblo, una unidad sólida e indestructible.
Este país no tiene los problemas que tienen otros pueblos hermanos
de América Latina porque los explotadores han desaparecido de la
faz de nuestra tierra, ¡y para siempre! (APLAUSOS)
Aquí la reacción y el fascismo sí
que no tienen nada en absoluto.
Nuestras Fuerzas Armadas son
nuestro pueblo armado (APLAUSOS).
Nuestras masas están organizadas y
tienen la dirección de un partido marxista-leninista (APLAUSOS).
Hay algunos que se asustan de oír
mencionar la palabra marxismo. También aquí, al principio de la
Revolución, mucha gente se asustaba, porque esa es la cultura que
el imperialismo le ha inculcado y los prejuicios que ha sembrado
en las masas latinoamericanas. Pero afortunadamente ya nadie se
asusta de oír hablar aquí de marxismo-leninismo (APLAUSOS). Ya
nadie se asusta de oír hablar de socialismo (APLAUSOS). Ya nadie
se asusta de oír hablar de comunismo (APLAUSOS). Y
marxismo-leninismo, socialismo, quieren decir definición política
(APLAUSOS); definición política bien clara y precisa.
Es tener una ciencia política a la
disposición del pueblo, es tener una guía, es tener un norte, es
tener una brújula, es saber qué pasos hay que dar por la senda
revolucionaria.
Es precisamente esta
característica sin paños tibios, estas definiciones completas las
que hacen sólida y fuerte a la Revolución Cubana. Es eso lo que la
ha hecho resistir al imperialismo yanki. Que ya llevamos una larga
lucha con el imperialismo de unos cuantos años sin importarnos los
años que tengamos que luchar todavía (APLAUSOS).
El imperialismo conoce a la
Revolución Cubana y sabe que contra ella se estrellaron todas sus
artimañas y todas sus triquiñuelas y todos sus planes y todas sus
ofensivas.
Y desde luego que ahora ya no se
discute si la Revolución Cubana va a sobrevivir o no. Se discute
si va a sobrevivir o no la revolución latinoamericana. Eso es lo
que se discute (APLAUSOS).
Y el imperialismo está empeñado
ahora no en aplastar la Revolución Cubana, que luce algo difícil
de aplastar a estas horas; trata de aplastar la revolución
latinoamericana, aplastar el movimiento en Bolivia, aplastar el
movimiento obrero en Uruguay, ilegalizar los partidos de izquierda,
disolver las organizaciones sindicales, instaurar el fascismo,
destruir el movimiento popular chileno, liquidar los partidos, las
organizaciones obreras, aunque tenga que acudir a las formas más
retrógradas de gobierno.
Y ahora tratarán de golpear el
movimiento argentino. No es un movimiento por el socialismo, no es
un movimiento marxista. Todavía no han llegado tan lejos. Es un
movimiento progresista, es un movimiento popular, es un movimiento
que tiene propósitos de luchar por la soberanía nacional. Hasta
hace unos años el Gobierno argentino era un lacayo servil del
imperialismo yanki. Y hoy no existe esa situación.
Sin duda que ese movimiento
popular con gran arraigo obrero se ha traducido en cambios
importantes en Argentina. Incluso en la actual dirección de las
fuerzas armadas argentinas se observan ciertas inquietudes,
ciertas preocupaciones positivas, al extremo de que han planteado
la necesidad de que salgan de aquel país los asesores militares
yankis (APLAUSOS). Y eso sin duda significa un progreso.
Pero el imperialismo no está
dispuesto a tolerar nada que huela a independencia nacional, nada
que huela a movimiento popular, nada que huela a progresismo en
América Latina. Y por ello tratará de aplastar, o al menos apartar
de su cauce, al movimiento popular argentino.
Y desde luego que hace rato que el
imperialismo viene ya luchando contra el gobierno nacionalista de
la Fuerza Armada de Perú.
Y una lección que hay que sacar de
este ejemplo chileno es que con pueblo solo no se hace la
revolución: ¡hacen falta también las armas! (APLAUSOS) y que con
armas solo no se puede hacer la revolución: ¡hace falta también el
pueblo! (APLAUSOS)
Hemos hecho estas consideraciones
para esclarecer a nuestro pueblo sobre la situación general en
este continente.
Algunas agencias cablegráficas
batían palmas hasta romperse las manos por el golpe militar
chileno, y decían que ahora esta tendencia de acercamiento hacia
Cuba, de apertura de relaciones diplomáticas, quedaba interrumpida.
Digamos: no vamos a negar que
estos acontecimientos pueden asustar a alguna gente.
Desgraciadamente hay alguna gente que se asusta. ¡Todos no son
como el presidente Allende, todos no son como los defensores de
Palacio, todos no son como los tripulantes del "Playa Larga"!
(APLAUSOS) y uno de los primeros efectos de estos golpes
imperialistas es poner nerviosa a alguna gente. Eso es
indiscutible. ¡Pero pondrán nervioso a cualquiera menos a la
Revolución Cubana! (APLAUSOS)
Las relaciones de la Revolución se
amplían a pesar de eso, y seguirán ampliándose a pesar de eso. Se
amplían con los países del Caribe, se mejoran nuestras relaciones
con México, son muy buenas nuestras relaciones con Perú, se han
iniciado con buenas perspectivas las relaciones con Argentina, y
no hay duda de que, pese a los golpes, amenazas y a las furias
imperialistas, otros pueblos desarrollarán las relaciones con
nuestro país.
Pero desde nuestro punto de vista
revolucionario, eso no es lo que importa. Hubo un momento que no
teníamos relaciones más que con México. El imperialismo nos tenía
bloqueados en muchas direcciones, e incluso diplomáticamente. Pero
las relaciones de la Revolución Cubana se han desarrollado no solo
con América Latina, sino que se han desarrollado y se desarrollan
extraordinariamente con el resto del mundo. ¡Y son fuertes y
sólidas! (APLAUSOS) El prestigio de la Revolución Cubana es hoy
mayor que nunca en el mundo. Y nuestras relaciones con el campo
socialista son hoy más sólidas que nunca (APLAUSOS).
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